Adicción fotovoltaica y el reverso tenebroso del autoconsumo

Poner paneles solares, ver cómo producen energía, calientan nuestra agua sin la menor huella ecológica es algo adictivo.

Muchos son los que, una vez puesta en marcha la instalación, cuentan que hacen lo posible por ampliarla lo máximo posible con la idea de ser 100% autosuficiente.

Ese punto donde generas toda la energía que necesitas produce esa sensación de satisfacción que, al igual que el deporte, nos hace sentirnos bien con nosotros mismos y con el planeta.

Está adicción es la que provoca que muchos tengan instalaciones muy superiores a la energía necesaria para sus hogares especialmente en horas de poco consumo pero esto es fácil de controlar para evitar impuestos como pasa en España.

Toda esta energía excedente o bien se desaprovecha o bien se emplea donde en otra situación no harías.

Y es que ¿qué haces si la energía te sobra y encima te sale gratis? Pues gastarla.

Primero empiezas programando todos los aire acondicionados de la casa para que cuando llegues a casa esté todo perfectamente aclimatado.

Luego dejas la depuradora siempre encendida durante el día para que esté perfectamente limpia.

Pones estufas eléctricas en invierno por no gastar gas y te apoyas de las bombas de calor para calentar.

Y un día descubres que ya no te preocupas de apagar las luces porque ya no gastan. Tampoco tienes cuidado con apagar las regletas y reducir los stand-bys.

El aire acondicionado está encendido aunque no estés en las habitaciones o incluso con las ventanas abiertas como si tu casa fuera un centro comercial con el aire a tope en la misma puerta a la calle. Total, no gasta piensas.

Te has dejado seducir por el reverso tenebroso del autoconsumo. Antes mirabas reducir tu consumo porque lo traducias en la factura de la luz. Especialmente la calefacción y el aire acondicionado hacían estragos en la factura en esos meses de uso intensivo de los aparatos pero ahora pulsar el botón de “on” no parece tener ninguna importancia salvo una satisfacción en confort nunca vista antes de tener el techo de tu casa de cristal.

Y sí, incluso has automatizado ciertas cosas para no gastar energía por la noche o reducir el consumo de gas en agua caliente o calefacción pero has dejado de buscar una eficiencia porque sobra toda la energía que produces.

¿Que impacto puede tener esto? El aire acondicionado produce calor al exterior que en algunas regiones está provocando aumentos de la temperatura anual media de alrededor de 1 grado.(fuente NYTimes)

Es la pescadilla que se muerde la cola. Hace más calor y ponemos más el aire y eso provoca más calor. ¿Podemos aguantar sin aire acondicionado? Sí, pero si la energía no nos cuesta… Puede que olvidemos hacer el “sacrificio”.

¿Que me decís del exceso de otros consumos? Quizás no parezcan importantes o que no tengan ningún problema, pero no creo que debemos olvidarnos de buscar la eficiencia energética y cooperar en la generación, control y consumo de la energía.

Autoconsumo sí, pero cooperación y eficiencia también.

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