La guerra comercial del coche eléctrico

Estamos ante posiblemente la mayor decisión de la historia de la automoción.

Llevamos décadas donde nuestro mundo no sufría cambios significativos y nuestros sistema funcionaba.

Hemos construido un imperio donde todo está perfectamente organizado y optimizado. Desde la cadena de suministradores de componentes, empresas colaboradoras, factorías, logística, postventa, recambios… Todo un mundo en perfecto equilibrio.

Nuestros productos se venden y en grandes cantidades y los avances tecnológicos que tenemos se producen al ritmo adecuado de nuestra industria y más o menos coordinada con el resto de fabricantes.

Pero Elon Musk ha revolucionado el sector. Su empresa casi start-up ha logrado entrar en este selecto mundo de las 4 ruedas con algo que aunque no es nuevo, está llegando a tasas de producción y ventas a tener en cuenta.

Al no tener inercias, se lo puede permitir. Puede construir de cero sin que le suponga un cambio de modelo industrial porque carecía de él.

Y lo peor es que el público está cada día más interesado a pesar de las múltiples dificultades que plantea su producto como la escasez de oferta, la baja autonomía de los modelos existentes y la pobre infraestructura de carga.

Esto nos supone un dilema sin parangón:

Reestructurar la marca para adaptarnos cuanto antes para estar entre los primeros y así ganar cuota de mercado

O intentar posponer un cambio que será difícil de evitar pero que dado la magnitud de la inversión y la transformación a todos los niveles de la empresa podría ponernos en riesgo.

Y no es una decisión a tomar a la ligera. Alto impacto en puestos de trabajo, reestructuración de la empresa, suministradores nuevos con cadencias de producción deficientes, líneas de montaje nuevas, personal poco cualificado, y una arquitectura de producto nueva son algunos de los mayores riesgos que tenemos. Y esto sin contar con la muy débil infraestructura tanto comercial como de carga y postventa que mencionaba antes.

Nuestros competidores están igual de nerviosos por este nuevo escenario y algunos ya han decantado su estrategia.

El que llegue primero y sea más fuerte se llevará la cuota de mercado pero si llegamos después tendremos que esforzarnos por poner algo mejor en mercado y superar con calidad un producto más maduro.

La tecnología de las baterías va a sufrir varios saltos en la próxima década y eso nos da alguna que otra ventana por la que entrar al nuevo mundo.

Todo esto nos sobrepasa por el riesgo, pero no podemos quedarnos estáticos. Hay que, o reestructuramos o sembrar dudas entre el público con la solidez de nuestro producto.

En cualquier caso, debe quedar reflejado en nuestros comerciales, anuncios y comunicados de prensa tal y como han hecho las otras marcas.

Os dejo unos anuncios comerciales (algunos de ellos ya retirados como podréis imaginar) de otras marcas para que veáis lo encarnizada que está siendo está guerra y así podáis comprender mejor el resultado de nuestra decisión.

Si salimos victoriosos o perecemos en el intento, solo el tiempo nos lo dirá.

Atentamente,

Un CEO de una marca

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