Actualizaciones “OTA…cagada”

Las actualizaciones OTA (Over the Air) mantienen nuestros dispositivos actualizados sin tener que conectarlos a nada.

Recibimos una notificación solicitando confirmación y lo más fácil es aceptarla.

De normal esperamos mejoras en el software y comportamiento del dispositivo pero históricamente siempre han dado discusión en cualquier dispositivo y marca.

Apple, Linux, Windows, Android, …tienen distintos planteamientos y no parece que ninguno sea perfecto. Y es que el mundo del software es complicado debido al famoso control de versiones y compatibilidad entre dispositivos, así como obsolescencia y la necesidad de seguir sacando nuevos modelos.

Por esto, las empresas se gastan ingentes cantidades de dinero en evitar que sus empleados se queden parados o sus clientes se queden sin producto.

Esto se minimiza con campañas de testeo de las aplicaciones, no solo aisladamente, sino entre ellas, ya que es en la integración de sistemas donde más problemas hay.

Tocas por aquí y se estropea por allá.

Ahora el mundo de la automoción, y en especial el de los coches eléctricos, está empezando a sufrir, no solo sus propios problemas sino también los del mundo del software.

Estos coches están cada vez más conectados y cada vez son más ordenadores con ruedas.

El problema surge cuando juntas 2 tipos de productos en uno solo. 2 tipos de producto con necesidades diferentes y tiempos característicos distintos.

Un coche debe durar al menos 10 años, pero al software 1 año es ya una barbaridad.

Lejos quedaron las actualizaciones de Windows XP que duró casi 10 años y, cuyas últimas actualizaciones eran más parches que mejoras. Parches que a veces provocaban fallos en aplicaciones e incluso dejando inutilizado el ordenador completo requiriendo un formateo e reinstalación.

Esto en el mundo de la automoción es inadmisible.

Una actualización no debe dejarte sin coche o parte de sus sistemas. En ningún momento debe comprometer la seguridad, ni propia del coche ni seguridad informática.

Y esto, lamentablemente, le está pasando a la joven Tesla.

Una tecnología aún no depurada y los fallos de las primeras unidades están complicando el control de versiones y actualizaciones de forma que actualizar es un riesgo.

¿Que pasará tras la actualización? ¿Fallará la pantalla? ¿Se quedará en negro de forma repentina?¿Dejará de cargar?

Twitter se está llenando de problemas y de incertidumbre en la marca y el problema no parece acabar.

Algunos piensan que con el tiempo se solucionará pero a medida que hayan más coches, de distintas edades y madurez tecnológica, con todo el historial de reparaciones y actualizaciones, con todas las variantes de cada país…harán que los problemas aleatorios tras las actualizaciones aumenten.

Y es que Tesla no está haciendo un coche. Está uniendo 2 mundos ya de por sí complicados con necesidades y certificaciones diferentes.

¿Estará Tesla preparada para gestionar toda ésta complejidad con un público cada día más exigente?

¿Que ocurrirá cuando marcas como Volkswagen, Peugeot, BMW, Mercedes empiecen a tener estos problemas? ¿Serán marcas más robustas o caerán en lo mismo?

Lo que está claro es que no queremos cambiar de coche o pasar por taller cada 2 años para cambiarle el ordenador interior.

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